Fútbol Sudamericano y Europeo.

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Fútbol Sudamericano y Europeo

¿Qué nos distanció tanto en tan poco tiempo?

Si bien la final del último mundial de clubes fue estrecha en su desarrollo, no sorprende que a minutos del final, el campeón de Europa se pusiera en ventaja y se quedara finalmente con el trofeo. El Chelsea se transformó en el campeón del mundo de la versión 2021. Se trata del título 14ª desde la versión 2000 del certamen (año que nace el torneo como mundial de clubes con participantes de los 5 continentes), en comparación a los 3 títulos conquistados por equipos de Sudamérica (Sao Paulo, Inter de Porto Alegre y Corinthians).

Atrás quedaron los años en que se decía que en esta parte del continente se jugaba el mejor fútbol del mundo y de paso justificaba nuestras eliminaciones de las rondas finales de la copa del mundo, pues nuestro país se enfrentaba a la clasificatoria con mayor exigencia a nivel planetario.

La fuerza de la realidad nos hace despertar abruptamente del sueño eterno. Basta con analizar por ejemplo los resultados que hermanaban el podio entre Europa y Sudamérica desde el primer mundial jugado en 1930. Desde el inicio de la competición más importante del mundo, los título fueron ganados por selecciones de ambos continentes en paternidades repartidas casi a la perfección, sólo interrumpidas por Italia (1934 y 1938) y Brasil (1958 y 1962) que ganaron citas mundialistas en forma consecutiva.

De esta forma, hasta el mundial del año 2006, ganado por Italia, Sudamérica y Europa se repartían los título mundiales, situación que cambió completamente con las victorias europeas en los 3 mundiales siguientes (España el 2010, Alemania el 2014 y Francia el año 2018).

No sólo estos números ratifican el actual poderío europeo en el fútbol mundial, pues los balones de oro, plata y bronce (destinados al mejor jugador del mundial) desde el año 2006 ha sido compuesto, dichos primeros lugares, por 10 seleccionados europeos en contraposición a sólo 2 de Sudamérica.

El botín de oro, plata y bronce (destinado a los goleadores de los mundiales) han sido obtenidos por 8 jugadores europeos y 4 sudamericanos. El guante de oro (premio Lev Yashin hasta antes del 2010) fue ganado sólo por guardametas europeos (entre 2006 y 2018). Incluso fue obtenido por arqueros de escuadras europeas, aún cuando el mundial fue ganado por una selección sudamericana, como ocurrió en los mundiales 2002 y 1994 (ambas ganadas por Brasil) cuyos galardonados fueron el alemán Oliver Khan y el belga Michel Preudhomme respectivamente.

En la misma línea el jugador joven desde el mundial del año 2006 también sólo ha sido obtenido por jugadores europeos, contando a los alemanes Podolski y Müller (2006 y 2010) y los franceses Pogbá y Mbappé (2014 y 2018).

Las causas son múltiples y no son interés examinarlas en profundidad todas, pero centraré el punto en la valorización de los jugadores profesionales. Sin duda los ingresos por concepto de televisión se han consolidado como una fuente creciente en importancia de los presupuestos de los clubes profesionales, cualquiera sea el lugar del mundo en que se haga el ejercicio de analizar la situación económica de mencionadas instituciones.

De esta forma observar el destino de los cuantiosos recursos y como son utilizados (la verdadera palabra es invertidos, pues hablamos de una actividad comercial) nos entrega algunas ideas de la distancia que está alcanzando Europa y que hoy podría ser explicada si se analiza el valor de mercado de los clubes, en función del valor individual de sus jugadores.

Resulta imposible comparar en términos absolutos la realidad de la liga inglesa con sus pares de Sudamérica, pues las diferencias son abrumadoras. Para ello, si observamos el crecimiento del valor de mercado de los clubes que componen las 5 grandes ligas de Europa (Inglaterra, España, Italia, Francia y Alemania) y vemos que dicho valor en los últimos 10 años (ligas 2011-2012 a ligas 2020-2021) comprobamos que han experimentado un crecimiento promedio de un 136%, con ligas como la inglesa que ha experimentado un salto de más del 150% (un no despreciable 16% anual)

En contraposición, las competencias de Brasil y Argentina, han experimentado un crecimiento a nivel de valor de mercado de clubes de un 18%, para los campeonatos de primera división jugados entre los años 2011 y 2021. Mención por separado el caso de la liga chilena, cuyo crecimiento en valor de mercado para los clubes de la primera división, entre los mismos años 2011 y 2021, es de un escuálido 1,39%, poco más de un 0,1% anual. Con ese crecimiento en una década resulta imposible competir a nivel internacional.

 

Alejandro Torres Mussatto
Profesor Universidad de Valparaíso y Universidad Santa María

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